Parnaso

La continua Katherine Mortenhoe de David Guy Compton

Libros random que uno se encuentra en la feria de libros local, así encontré este título en papel y por $100 se fue a mi casa, una ganga, imposible no aceptar y eso que ya no compro muchos libros en papel, pero como organizo eventos de intercambio de libros de ciencia ficción y estoy tratando de construir un acervo para mi sala de lectura, pues era perfecto. Cuando vi el título, que es por decir difícil de olvidar, recordé que había escuchado el título hace tiempo, pero no en literatura, si no en películas de ciencia ficción (soy de esas que les gusta ver los clásicos del género).

Y dentro de esos clásicos, en la década de los 70’s hubo una película adaptada de este libro, el nombre “Death Watch” no muy sutil. La película, así como el autor del libro son bastantes poco conocidos fuera de su país de origen Inglaterra y mucho menos traducido al español, es más creo que este es su único libro traducido al español, al menos que pude encontrar. Y aunque no he visto la película puedo entender porque fue rápidamente adaptada y porqué incluso hoy podría adaptarse o podría convertirse en una realidad en un futuro. La premisa del libro, escrito en 1974, es la siguiente: en este momento en el mundo (futuro no tan lejano) la ciencia médica es tan avanzada que ya nadie muere de enfermedades de ningún tipo, claro los accidentes, así como la vejez siguen matando a las personas, pero en sus vidas cotidianas a excepción de raros casos, no tienen que sufrir ningún tipo de enfermedad, ni degenerativa, ni crónica, como cáncer, Parkinson, etc.

La protagonista, la continua Katherine, es una de estas raras excepciones y además su enfermedad es no sólo mortal, intratable, por lo cual se convierte en el centro de atención mediática e investigación científica. Así un reportero que tiene la última tecnología instalada en su propio cuerpo (cámaras en los ojos, como en el episodio de Blac Mirror “Toda tu historia” o cómo en el cuento de Ted Chiang “La verdad del hecho, la verdad del sentimiento) será el elegido para documentar y transmitir para la televisión sus últimos días, incluyendo el momento de su muerte. Esta atención mediática es lo que más me llamó la atención del libro, escrito hace 50 años, este autor predijo la era de las redes sociales y la viralización, si bien es cierto que nunca hace alusión a estas nuevas tecnologías (a excepción de los ojos del reportero Roderick) si logra inferir con una gran lucidez, el morbo y la especulación transmitida en vivo (streaming) de los sucesos extraordinarios, así como los realitys shows extremos, dónde el espectáculo de la vergüenza ajena es cotidiana y genera beneficios monetarios.

Así mismo especula con gran claridad cómo de imposible sería poder rebelarse ante este escrutinio una vez iniciado. Justo cómo ahora los influecers, las celebridades, incluso los políticos, ya no pueden hacer una separación de sus vidas cotidianas o de sus personajes a la vida real, son perseguidos incansablemente por una ola de fans y haters que forman sus fandoms y de los aún que quisieran no podrían escapar. De una anticipación que me dejo sorprendida, el dilema de todo el libro es la ética, no sólo de nuestro reportero estrella que incluso pierde la autonomía de su propio cuerpo, pues al aceptar la tecnología se convierte a sí mismo en un objeto, una herramienta de la televisora, también de los médicos, los dueños de las televisoras, sus trabajadores que ven por estos cuestionables intereses pero con un celo más propio de un dueño que de un simple empleado, los espectadores, e incluso los familiares de la víctima. ¿Hay algo que sea más privado que la propia muerte? Pero en la era del streaming, la viralización y las redes sociales, ¿existe algo realmente privado? ¿Estamos a salvo, aun con todo el anonimato de nuestra propia insignificancia? ¿No se han vuelto virales algunos “don nadie” precisamente por alguna ocurrencia, pagando el precio de la memización, con suerte algunos y con muy mala suerte otros?

Hay otro tema que me llamó muchísimo la atención y que por sí mismo podría ser otra novela o un episodio de Black Mirror, nuestra protagonista Katherine se dedica a escribir libros, o más bien a programar libros, pues en realidad los escribe una inteligencia artificial, con nombre y todo. El trabajo de Katherine es indicarle a esta inteligencia que tipo de novela quiere, de acuerdo con un estilo narrativo muy específico, que tiene que delimitarse mediante parámetros de programación y que está unido al alias con el cual será publicado el libro una vez terminado. Una interesante manera de ver el mundo de la inteligencia artificial, Katherine es la escritora aun cuando usa una inteligencia artificial que es quien de hecho escribe, pero son las ideas de Katherine, los parámetros que ha escogido y sus revisiones las que hacen finalmente el libro que será publicado. Me pregunto si ese será el futuro de la escritura actual, tal como van las cosas, me encantaría poder explorar más esta parte, pero para el autor esto sólo era una parte más de este mundo y no su tema principal. Creo que es una novela que habría que leer con los ojos modernos y no dejarnos desviar por algunos de sus defectos que son en algunas partes su falta de perspectiva de género y que asumo es por ignorancia. Eso le resta puntos pero no lo hace imposible de leer, en algunos momentos es bastante brillante al tratar de explicar los pensamientos internos de Katherine, creo que cuando el autor olvidó sus prejuicios, es cuando nos entregó una Katherine más real y menos diseñada para ser “mujer” diferente de Roderick por ejemplo en el cual no existe nunca esa ambivalencia, entre ser persona y “hombre” o “mujer”.

El ritmo es muy lento, tarda mucho en decirnos cualquier cosa, pero creo que vale la pena darse el tiempo de dejar al autor establecer su contexto, vale la pena que nos cuente sus pequeños desvíos y atenciones (bueno tal vez algunos no tantos) porque el conjunto si es bueno. No lo recomendaría para primeros lectores, creo que si tienen ya disciplina o si son de mi edad, acostumbrados a leerse grandes introducciones o que el autor cree atmosferas podrán leerlo sin tanto problema y también si les encantan esas raras avis oscuras de la literatura, porque esta novela si es bien oscura, tanto que no la pude encontrar en ningún medio electrónico y la tuve que leer en papel. Pero si se la topan por allí, como yo, en esos momentos azarosos de la vida, denle una oportunidad, y claro, lean y juzguen por ustedes mismos. “Los datos de audiencia ratificaban la opinión de NTV sobre las necesidades ocultas en el inconsciente colectivo. La gente vivía una vida falsa, engalanada a imagen y semejanza de los sueños de los publicistas, sueños triviales en los que no existía ni el dolor ni la muerte. La gente quería y necesitaba que le recordasen que eso no era más que la mitad de la vida, la mitad permitida por el desbocado avance de la tecnología.”

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