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El Corredor Turístico y Gastronómico de Mérida: entre la transformación del espacio, la economía y la estética

El Corredor Turístico y Gastronómico de Mérida, concluido en 2024, ha sido objeto de un intenso debate público en el que se han confrontado perspectivas acerca de cómo debe configurarse el espacio urbano. El proyecto del corredor reunió voluntades de diversos actores sociales. La colaboración del sector público y la iniciativa privada fue fundamental para justificarlo y materializarlo. Sin embargo, el escrutinio de la ciudadanía ha sido contrastante, unas veces expresando aprobación y, otras tantas, desaprobación. “Todo lo hacen pensando en los turistas extranjeros… no en los yucatecos”, “yo también vivo cerca y no es ningún beneficio para los yucatecos”, respondían usuarios de Facebook a la publicación del ex gobernador de Yucatán, Mauricio Vila, quien anunciaba la finalización de los trabajos en el corredor. Él resaltaba los beneficios esperados: “con estas acciones adecuamos las vialidades haciéndolas más seguras para los peatones y dejamos bases sólidas para la generación de empleos. En equipo seguimos fortaleciendo el turismo y la economía de Yucatán”.

La primera etapa del corredor se inauguró en noviembre de 2023. Las obras abarcaron la calle 47, desde su cruzamiento con la calle 48 hasta la 56. De acuerdo con el Ayuntamiento de Mérida, en ellas se invirtieron más de 76 millones de pesos. Las obras continuaron en una segunda etapa hasta el cruzamiento con la calle 60 y se extendieron sobre esta última hasta conectar con la Plaza Grande. Una vez concluidas en julio de 2024, el Gobierno del Estado declaró haber invertido 172.5 millones de pesos, en números redondos.

Dicho corredor, visto como producto turístico, ha transformado el paisaje del Centro Histórico, no únicamente por los trabajos llevados a cabo en fachadas y banquetas, sino porque ha modificado el uso de los predios en el mencionado tramo de la calle 47, donde se han multiplicado restaurantes, hoteles y otras empresas turísticas. Actualmente, el 29.7% de los predios alberga algún restaurante, restaurante bar, café, heladería o expendio de bebidas, mientras que en el 8.2% se ofrece alojamiento, ya sea en calidad de hoteles, hostales o Airbnb. En la calle 60, activa como corredor turístico desde años atrás, también han aparecido nuevas empresas del ramo. En este sentido, el proyecto ha cumplido con su cometido.

Si bien es evidente la movilización de la economía en la zona, la incentivación del consumo y la inversión de capital público y privado, los efectos del corredor son valorados de manera diferenciada por chefs, empresarias y empresarios, agentes gubernamentales, habitantes de la zona, turistas y población en general. En el debate público no se hallan suficientes puntos de acuerdo respecto a la política económica que justificó la construcción del corredor, pues mientras para unos sectores sociales su éxito se refleja en el flujo de visitantes, el número de restaurantes abiertos y la calidad de los platillos y las bebidas, para otros ha acentuado las desigualdades, evidenciando una planeación urbana que se inclina por el turismo antes que por los habitantes de la ciudad.

Desde una perspectiva antropológica, la valoración de la política pública no solo consiste en verificar que las obras se hayan desarrollado de acuerdo con lo proyectado y sus efectos sean los previstos. Importan, de igual forma, si estos efectos se ajustan a las necesidades de los habitantes de la ciudad y a su concepción del espacio. Las posibles controversias no se establecen entre la persona racional que planea el destino de la ciudad y la persona irracional que no alcanza a comprender los beneficios de la política pública, sino entre racionalidades diversas que apuntan en varias direcciones.

El sociólogo alemán Jürgen Habermas ha estudiado la comunicación en escenarios donde convergen ideas distintas, incluso contrapuestas, y ha llamado acción comunicativa a la posibilidad de llegar a acuerdos o consensos. En el debate en torno al corredor varios factores entorpecen la acción comunicativa, los cuales pueden resumirse en la dificultad que entraña conciliar distintas racionalidades y las premisas, opuestas en ocasiones, que las atraviesan.

Desde una racionalidad espacial, especialistas en urbanismo ofrecen soluciones para peatones y automovilistas y la división de la ciudad en zonas según sus funciones, mientras que personas no especialistas acusan que esta división profundiza las diferencias socioeconómicas y favorece la gentrificación. Desde una racionalidad económica, los gobiernos han ofrecido la generación de empleos, mayores utilidades para las empresas turísticas y el incremento de visitantes, mientras que parte de la ciudadanía considera que no pertenece al mercado al que están dirigidos los establecimientos del corredor. Desde una racionalidad estética se restauran y remodelan edificios y se embellecen las calles, pero este paisaje genera desconfianza en sectores de la población que se sienten ajenos a él y lo contrastan con otras zonas de la ciudad donde los servicios públicos son deficientes.

El Corredor Turístico y Gastronómico de Mérida es un ejemplo del reto de unificar los intereses del gobierno y las empresas turísticas con los de la población que habita una ciudad, los intereses de quienes la visitan con los de la comunidad anfitriona. También del reto de valorar las consecuencias esperadas de políticas públicas orientadas a fomentar el turismo y sus consecuencias inesperadas o, cuando menos, no declaradas, como la gentrificación.

Las múltiples racionalidades en juego deben considerarse para volver la mirada al corredor de cuando en cuando y señalar sus aciertos y desaciertos, pero también para enfrentar otros dilemas inmediatos, como las posibles modificaciones al Paseo de Montejo, propuestas por sectores cuyos intereses urbanísticos, económicos y estéticos parecen no coincidir.

Ayuntamiento de Mérida 2021-2024 (23 de agosto de 2024). Tercer informe de gobierno. Gaceta Municipal 2, 383.

Gobierno del Estado de Yucatán 2018-2024 (septiembre de 2024). Sexto informe de resultados.

Habermas, Jürgen (1999 [1981]). Teoría de la acción comunicativa, I: racionalidad de la acción y racionalización social. Madrid: Taurus.

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