Parnaso

“Lucy Gayheart” de Wila Carter

Los que son jóvenes tal vez no sepan que es un blog, pero yo nací en 1983, así que fui y sigo siendo fan.  En los blogs he descubierto muchos autores a los que nunca me hubiera acercado por mí misma, en uno de ellos descubrí a la autora Willa Carter.

Lo que más me asombró fue darme al darme cuenta que fue una autora contemporánea de Steinbeck, Hemingway, Foulkner, amiga de Truman Capote y sin embargo actualmente tan poco conocida.  Yo sé que si no fuera por ese oscuro blog de internet jamás me la hubiera topado, es más jamás lo hice en ninguna librería, y si me topé a todos sus contemporáneos.

 Y sé que saben por qué esto fue así: patriarcado.

Mientras más averiguaba sobre ella, descubrí que su vida personal fue también muy interesante, tanto como la de sus otros contemporáneos masculinos, como la de Hemingway o la de Steinbeck, pero no hay una película de su vida, si hay por ejemplo de Hemingway y Capote (varias de hecho).

Y no es que su obra no sea igualmente buena, lo es, igualmente poderosa y desafiante.  Hace mucho no leía una novela que me atrapara como me atrapo esta, no por el ritmo trepidante, ni por saber qué ocurriría, si no por la narración, la poesía, las hermosas imágenes que despertaron en mí el anhelo de ese mundo que ya no existe y por la identificación de sus personajes, tan profundos, tan reales.

Desee poder ver esas colinas, ese lago de agua cristalina y ese aroma fresco del campo, desee poder tomar una manzana de invierno y respirar la atmosfera fría de las campiñas americanas, porque ese mundo virginal y casi puro que describió Carter ya no existe, tal vez ese lago ya se ha secado o esté contaminado, las colinas llenas de edificios departamentales y el aire lleno de polución y smog, la Nebraska que fue una estampa del mundo Marlboro ha dejado de existir, así como ese cowboy en las imágenes de los paquetes de cigarrillos.

Pero además quise poder cambiar el destino de los personajes, quise algo distinto y sin embargo…debo reconocer que lo escrito era perfecto para la narración, pero me rompió el corazón y por eso deseaba cambiar sus finales.

Eso no me pasa siempre, supongo que es una de las formas en que muchos escriben fanfics, desear otra historia, pero cuando me pasa es siempre porque los personajes fueron entrañables y reales, reales en la forma que siento la empatía por sus vidas y destinos, en que mi sensibilidad se hiere con su angustia y con el deseo de hacer justicia que siempre me invade cuando algo, alguien es derrumbado por lo inconmensurable.

La historia es muy sencilla, Lucy vive en un pequeño pueblo y aunque no desea expresamente el triunfo, si dese algo más de lo que le ofrece su pequeño rincón de felicidad.

Por la necesidad de la precariedad, ya que nuestra protagonista no es rica, tendrá que ir a trabajar a una ciudad dónde conocerá un nuevo mundo, no sólo en el aspecto materialista, también en lo interno, como muchos que migramos de ciudad sabemos, la vida interna de cada ciudad es distinta y nos abre las puertas tanto en lo externo como en lo interno.

Lucy también encuentra el amor en esta nueva ciudad, y no sólo el amor romántico, que también, si no el amor a algo tan profundo, tan intrínseco a sí misma que no reconocía: el amor al arte, que en Lucy es la música.

Una serie de eventos desafortunados nos la devolverán a casa, ya no alegre y llena de vida y esperanza, si no rota, desilusionada y en plena depresión.  Allí Lucy sufrirá doblemente por la tragedia que ha vivido y por la indiferencia de su mejor amigo de la infancia a quién previamente ha herido mucho más hondo de lo que ella esperaba con su rechazo.  No les contaré lo que pasa después, porque, aunque no creo en el spoiler, tal vez es una historia no tan conocida y sea agradable irla descubriendo, así como lo hice yo.

Hubiera sido fácil hacer de esta novela una novela romántica, pero no, sí hay amor, pero es tan breve, y con tan desafortunados desenlaces, además no es el objetivo de la novela.  En lo personal creo que el objetivo de esta novela fue hacerme sufrir, pero supongo que la autora no me tuvo en cuenta.

La novela habla de cuatro temas principales, el primer amor con todos los malentendidos, y dolor que trae siempre, la diferencia o el contraste entre la ciudad y la ruralidad, el arte como forma de vida y expresión emocional y/o consuelo y en la última parte de la novela, la culpa y el arrepentimiento.

Y esta última parte es especialmente dolorosa y creo que tan bien escrita porque cuando Carter escribió esta obra tenía 62 años, así que algo ya sabía sobre mirar atrás en la vida y preguntarse por lo que no se había hecho y lo que se había hecho mal.

Es además una novela muy breve, tiene unas 200 páginas que devoré en dos días, no debí hacerlo, pero fue tan intensa para mí que simplemente no pude soltarla, incluso me hizo hacer algo que hace décadas no hago: leer en la cama.

La recomiendo mucho, a todos los tipos de lectores, pero como siempre les digo, lean y juzguen por ustedes mismos.

“Harry era engreído y no se dejaba enseñar, pero Lucy estaba segura de que seguiría aprendiendo de la vida, porque tenía más profundidad que los demás y nunca fingía cuando algo le disgustaba. Hacía todo lo contrario: jugaba a ser un hombre corriente, cuando en realidad no lo era en absoluto. Estaba lleno de esa energía que impulsa en silencio, sin detenerse nunca, y que, según pensaba ella podía llevar a un hombre a cualquier parte. Las personas que carecían de esta fuerza, aunque tuvieran buen gusto, como su padre, jamás llegaban a nada.”

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