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Enseñar pensamiento crítico de bell hooks

Leer a bell hooks (minúscula porque así lo escribe ella) fue una tarea un tiempo relegada, no porque pensara que no fuera importante o no me dieran ganas, porque quería leerla desde que supe de su existencia, fue sobre todo porque es especialmente difícil conseguir sus libros y porque no quería empezar con cualquier libro de ella, presentía que iba a enamorarme de sus letras y quería adentrarme desde el lado correcto y creo que no me equivoqué.

El pensamiento crítico es en mi propia experiencia, una de las cosas más difíciles de fomentar y es una de las cosas más ausentes en adultos funcionales.  Lo he visto en el trabajo, en empresa privada y en gobierno, en todas las edades y en todos los géneros.

Ahora que materno una infancia joven, también me doy cuenta de lo difícil que es crear un hábito de hacer preguntas y que difícil es contestarlas con honestidad.  La infancia me muestra siempre su fastidio de tener que responder por qué, pero hemos tenido unas conversaciones interesantes.

Como moderadora de sala de lectura tengo una postura política muy clara, para mí la literatura además de su faceta de diversión, que para mí es indivisible y por lo tanto una obviedad pero que parece que hay que aclararlo, es un excelente medio para fomentar el pensamiento crítico.  

Y no, no considero que leer nos haga mejores, ni que solo leyendo tengamos los conocimientos que nos hagan falta, y otra vez, que la única función de la lectura sea instrumental, pero creo que los moderadores de lectura si que podemos tener una intención y fomentarla, no siempre tendremos resultados y no siempre lo haremos con el mejor de las metodologías pero creo que sí deberíamos intentarlo.

Precisamente este libro habla sobre docencia y sobre las mal entendidas intenciones buenas y no tan buenas de la educación formal y de quienes por sobre todo, queremos ayudar a entender más que enseñar y que más que nada en el mundo queremos ayudar a personas a crecer y ser autónomas.

Dicho lo anterior y conociendo un poco la historia de la autora no fue una sorpresa lo que encontré en las páginas del libro, la sorpresa fue percatarme que hay muchas formas de ser una buena persona y un buen docente pero que la mayoría de las personas no lo son y lo fácil que es dar por hecho la mezquindad en un mundo dónde el capitalismo parece llevar la delantera.

Damos por hecho tener malos profesores, damos por hecho tener que respetar jerarquías absurdas y faltas de respeto, damos por hecho perder nuestra dignidad para conseguir privilegios y damos por hecho que en algún momento perderemos nuestra alma en la mole del sistema capitalista y colonizador actual.

Pero no tiene que ser así y bell hooks nos enseña un camino, que no el único y no deberíamos tomarlo a rajatabla, pues no es un manual, es más bien la reflexión de muchas experiencias a lo largo de una carrera dedicada al activismo y la docencia.

La autora divide el libro en varios temas, que son los capítulos del libro, un total de 32, en cada uno de ellos se hace la reflexión del tema pero desde la experiencia de muchos años de ejercer y desde lo que sirvió y no sirvió, es también enriquecedor escuchar de la autora, los errores que como inexperta cometió o las violencias que sufrió y que la impulsaron a querer hacer las cosas distintas.  

Creo que todos deberíamos leer a bell hooks, pero especialmente los docentes, mediadores y cualquiera que trabaje con personas para la enseñanza, la mediación, padres, madres y personas que cuidan o paternan infancias también, porque enseñar pensamiento crítico o propiciarlo es una forma de amor, un amor hacía la libertad y la autonomía de todas las personas y una forma de perpetuarla en el mundo.

El libro me pareció muy corto y fácil de leer, la autora utiliza un lenguaje sencillo y claro, pero las ideas son otro tema, tal vez los lectores más convencionales no entiendan el contexto, o tal vez sientan que no son aludidos en el propio, pero les aseguro que sí, más de lo que creen, como quiera que sea, no es ningún desperdicio leerla, pero como siempre les digo, lean y juzguen por ustedes mismos.

“El motor del pensamiento crítico es el anhelo de saber, de comprender cómo funciona la vida. Los niños están predispuestos de forma natural a ser pensadores críticos. […] Por desgracia, la pasión de los niños por el pensamiento suele terminar cuando se topan con un mundo que pretende educarlos tan solo en la conformidad y la obediencia. A muchos niños se les enseña muy pronto que pensar es peligroso. Y, lamentablemente, estos niños dejan de disfrutar del proceso de pensar y empiezan a tener miedo de la mente pensante”  

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